¿Cómo se consigue la acreditación de una feria?
El camino habitual es el registro online en la web del evento, donde se piden los datos profesionales, como empresa, cargo, sector y motivo de la visita. Muchas ferias ofrecen la acreditación gratuita o con descuento hasta una fecha límite, y la cobran más cara en taquilla, así que registrarse pronto ahorra dinero además de colas. En eventos con acceso restringido, el organizador revisa cada solicitud y puede pedir justificantes de actividad profesional antes de aprobarla.
También llegan acreditaciones por otras vías. Los expositores disponen de invitaciones para sus clientes, los programas de hosted buyers incluyen la credencial en su paquete, y ponentes y prensa tienen circuitos propios. El día del evento, la acreditación se recoge en mostradores o se muestra directamente desde el móvil.
¿Qué tipos de acreditación existen?
Las categorías básicas se repiten en casi todas las ferias. La de visitante profesional es la general para quien acude por negocio. La de expositor identifica al personal de los stands y suele permitir el acceso al recinto antes y después del horario de visita. Las de prensa y ponente dan entrada a salas y servicios específicos. Y algunas ferias añaden niveles superiores, como pases VIP o de comprador invitado, con zonas exclusivas y agendas de reuniones.
Más allá de abrir puertas, la acreditación es la pieza que articula los datos del evento. El código que incorpora enlaza con el registro de su titular, y es lo que un expositor escanea mediante el lead retrieval para capturar el contacto de quien visita su stand. Por eso conviene rellenar el registro con datos completos y actuales, porque esa información es la primera impresión que reciben las empresas con las que hables en la feria.